"Quien no perdona no es feliz"


Nos pasamos la vida pensando: Seguro más adelante sí voy a ser "feliz"… Pero el tiempo transcurre en esa espera de la felicidad y nada pasa. Sucede que muchos no nos percatamos de un gran detalle: Es difícil ser feliz cuando albergamos en nuestro interior odio y resentimiento, pues tan sencillo como que "quien no perdona no es feliz", resalta el libro "Los 10 secretos de la abundante felicidad".

Se suele decir que el tiempo cura las heridas, pero no es así, aunque los sentimientos de odio y amargura se vayan diluyendo con el pasar del tiempo. Salvo que estemos decididos a perdonar, estos sentimientos nunca abandonan el alma totalmente. Por eso es que la clave del perdón no está en el paso del tiempo, sino en la comprensión. ¿Y qué es lo que significa esto?: Tener la capacidad de ponerse en los zapatos del otro y caminar con ellos por dos semanas, dicen los indios Sioux.

Culpar o juzgar a otros es muy cómodo y muy fácil. Lo que es difícil es estar seguros de que en las mismas circunstancias externas reaccionaríamos en forma diferente a aquellos que criticamos. No es fácil este ejercicio pero sirve de mucho considerar las cosas desde el punto de vista de la otra persona para poder comprenderla. No olvidemos ese sabio dicho que reza: "Errar es de humanos, perdonar es un don divino". Si no somos capaces de perdonar, imagínense cuántas úlceras y subidas de tensión tendremos que soportar a consecuencia de cargar con tantos odios y rabias acumuladas por dentro. El cuerpo somatiza todo eso y se enferma. Si llenas a tu cuerpo de odio, ¿cómo puedes pretender que haya en ti espacio para el amor y la felicidad? Sólo el perdón libera el alma del odio y genera espacio para que entre el amor.

"Poner la otra mejilla", "dejarlo a la justicia divina", dice la Biblia. Y es que la venganza no trae paz, sólo engendra y alimenta más venganza, creando un círculo vicioso que jamás termina. ¿Te suena familiar eso de "bueno, yo perdono pero no olvido"? Eso no es perdonar. Perdonar es borrar todo, dejar la pizarra totalmente limpia y comenzar de cero. Es soltar el odio y la condena, como dejar car una roca muy pesada. Sólo así seremos realmente libres. Confucio dijo: "Ser engañado o ser robado no es nada, salvo que uno siga recordándolo".

Todas las religiones del mundo hablan del perdón. ¿Y cómo podemos esperar que Dios nos perdone si somos incapaces de perdonar a los demás? "El hombre que no es capaz de personar está quemando el puente sobre el cual tendrá que pasar él mismo, pues todos, alguna vez, necesitamos ser perdonados", cita el libro. Como la ley de causa y efecto o como dicen, "uno recoge lo que siembra", nuestras acciones vuelven siempre a nosotros.

El único que sufre al no perdonar es uno mismo. Todos somos humanos y nadie es perfecto, por lo tanto, cometemos errores y hacemos cosas que desearíamos poder cambiar, sin embargo, tratamos de hacer lo mejor que podemos. "El sabio se cae siete veces cada día, pero se levanta otras siete", dice un antiguo proverbio. Y de eso se trata la vida. Maduramos y crecemos gracias a nuestros errores.

Concluyendo:

- El perdón es la llave que abre la puerta de la abundante felicidad

- Mientras tengamos resentimientos y odio será imposible que seamos felices

- Los errores y las fallas son lecciones de la vida. Perdónate a ti mismo y perdona a los demás. Nadie es perfecto, sólo Dios

- Recuerda esta oración de los indios Sioux: "Oh Gran Espíritu, apártame de juzgar o criticar a otro, mientras no haya caminado en sus zapatos durante dos semanas"

Fuente de:
ENERGÍA DE LA BUENA
Por Ileana Magual Mandé

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